CHISPA

Ficha técnica

Programa: Restaurante gastronómico
Alcance: Anteproyecto, Proyecto de Ejecución y Dirección de Obra
Superficie: 212m2
Cliente: Chispa Bistró
Dirección: Calle Barquillo, 8, Madrid
Fecha: Agosto 2022

Estudio

Arquitectos: Néstor Montenegro Mateos / Marta Menéndez San Juan
Colaboradores: Juan Rol / Francesca Maggioni / Arantza Bravo / Paula González

Externos

Cocina: Ibertrasa
Iluminación: Light & Studio / Insight Luz y Control
Constructora: Grupo Spin
Fotografía: Javier de Paz García

Las condiciones de partida para diseñar el restaurante Chispa Bistró están muy marcadas por la narrativa y la experiencia gastronómica presentada por los chefs, así como por las características espaciales del local. Juan D’Onofrio y Gabriel Sodré, dos chefs con experiencia internacional, tenían claro que su restaurante debía enfocarse en una cocina vista, relacionada directamente con el cliente e insertada en una sala de carácter honesto y libre de ornamento.

El local está situado en uno de los barrios de moda de Madrid, en la planta baja de un edificio catalogado de 1907. Una puerta de acceso monumental, gran altura de techos, pilares de fundición en hierro y muros de ladrillo sobre un arranque de grandes bloques graníticos.

Para la zona de sala y cocina trabajamos con la idea de desnudar completamente el espacio hasta llegar a lo que identificamos como la piel. Eliminamos todo lo superfluo hasta dar con determinadas texturas, dejando a la vista materiales como el granito, el ladrillo, el mortero o los techos originales. Superficies imperfectas, marcadas por usos anteriores, sobre las que actuamos con pequeños gestos que se superponen como capas capaces de transformar la mirada y el espacio.

Buscamos materiales que reflejen el paso del tiempo. Elegimos un terrazo muy característico, formado a partir de fragmentos de mármol, para construir un mueble continuo que asume varios usos: delimita la zona de parrilla de la cocina y organiza, en el espacio de sala, el almacenaje de los elementos de vajilla, cristalería y office de camareros. Por otro lado, en la zona del pase, un material continuo color castaña oscuro conforma una base perfecta para dar los últimos toques a cada plato. Por encima de ellos, un elemento suspendido color cereza, flota acotando el espacio de la cocina, lo cierra superiormente, y recoge el arranque de la iluminación que después se distribuye por toda la sala, construyendo un vínculo de luz común a todo el espacio. En el otro extremo, y en ese mismo color, se diseña una cava de vinos que a su vez integra las dos puertas de acceso a los elementos de servicio. Estos dos elementos funcionan como dos polos cromáticos que dotan de dinamismo a la sala.

Una parte importante del proyecto consiste en incluir determinados elementos reconocidos como domésticos que ayudarán a que la sala resulte un entorno acogedor y agradable. Aparecen entonces los elementos textiles, las cortinas, que organizan el acceso al restaurante y al entorno del pasillo, además de mejorar el acondicionamiento acústico. Se suspenden del techo exactamente a la misma altura a la que se organiza toda la parrilla de iluminación.

Los asesos, situados en la planta sótano, se diseñaron como un espacio totalmente diferente a la sala, una sorpresa. Un vestíbulo revestido de espejos y una luz tenue ocultan las cabinas que al abrirse muestran su luz roja, el fuego.

A petición de los chefs todas las mesas debían ser redondas, y todos los clientes debían poder ver la cocina. Este mobiliario a medida se realizó con madera oscura y se ilumina focalmente, consiguiendo así que el protagonismo siempre lo tenga la comida. En la escalera se sitúa un gran espejo redondo que funciona de visor para los clientes que se sientan de espaldas a la cocina.